MIGUEL FALQUEZ-CERTAIN: En relación con la obra de García Márquez, en la actualidad hay dos debates que me parecen bizantinos. Muchas personas argumentan que Cien años de soledad no debería ser adaptada al cine, mucho menos a una serie de Netflix. El ya fallecido dramaturgo mexicano Hugo Argüelles nos contaba en su taller hace muchos años que GGM siempre llegaba alicaído a las reuniones donde coincidían porque le habían rechazado el último guion que había escrito. Eso sucedió muchísimas veces. Y recuerdo que a comienzos de los años setenta, en una de las entrevistas que le hicieron a GGM, éste decía que un día había decidido reunir todos los temas tratados en sus guiones rechazados y escribir la que sería Cien años de soledad. Por ese motivo, decía, siempre se negaría a que la adaptaran al cine. La prueba es que muchos de sus guiones, con mayor o menor fortuna, han sido llevados al cine y a la televisión (el más memorable es el Verano de la señora Forbes [1988] de Jaime Humberto Hermosillo que, para mi gusto, supera al cuento original). También es absurdo que haya personas, como Carmen Balcells, que consideren que no se puede adaptar un texto de GGM porque no se podrían plasmar sus geniales palabras al medio audiovisual. Son dos medios absolutamente diferentes y no se debe esperar que uno siga literalmente al otro. El gran cineasta y teórico soviético Sergei Eisenstein escribía que el guionista debería situarse, en la medida de lo posible, en las mismas condiciones psicológicas y creativas del dramaturgo, novelista o cuentista para que de esa inspiración original pudiera recrear en el medio audiovisual algo autóctono, libre de ataduras al texto literario o dramático. Si se han hecho adaptaciones al cine de las obras de Shakespeare, Cervantes, Tolstói, Dostoievski, Dickens, Balzac, Proust, Joyce y Faulkner, con mayor o menor fortuna y en múltiples versiones, ¿por qué no habrían de hacer la de Cien años de soledad?
La otra polémica tiene que ver con que si se debe publicar o no la última novela que escribió GGM, pues argumentan que el mismo GGM no quería publicarla. Si de eso se tratara, hoy no tuviéramos ninguno de los textos de Kafka. El novelista y gran estudioso de la obra y vida de García Márquez, Gustavo Arango, nos ha regalado un maravilloso libro donde expone las razones por las que se debería publicar la novela. Les remito a Perspectives on the Life and Works of Gabriel García Márquez: Caribbean Troubadour (Londres, R.U.: Lexington Books, 2023). Uno de los argumentos de Arango es que a lo largo de su carrera, GGM fue criticado porque, según algunos, sus protagonistas eran misóginos. En esta novela, el personaje principal es una mujer y todo está visto a través de su prisma. Otro argumento es que la dejó inconclusa. Arango insiste en que un buen escritor y corrector podría terminarla. Por último, ya sabemos que los “lectores” de las editoriales pecan de atrevidos y rechazan obras por capricho. Balcells encomendó esa tarea a un lector, cuyo nombre desconocemos hasta el día de hoy, que rechazó de plano la novela. Con base a esa determinación, la agencia y la familia decidieron archivar la novela. Si por inconclusa fuera, hoy no conoceríamos la monumental obra de Musil El hombre sin atributos. Y que basten las comparaciones, que ya Cervantes decía en su gran novela que éstas eran odiosas. Sólo que tenemos una deuda de inmensa gratitud con Gustavo Arango por haber insistido empecinadamente en su publicación para que al final “los poderes instituidos” decidieran ceder y aprobar la publicación de En agosto nos vemos el 6 de marzo de 2024.
© 2024, 2025 Miguel Falquez-Certain
Foto de GGM por Guillermo Angulo
Tomado del epílogo a la nueva edición de Soledad & Compañía (Bogotá: Editorial Planeta, 2024) de Silvana Paternostro
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